Tuesday 21 december 2 21 /12 /Dic 09:58

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1. ¿Qué es el Poder Pastoral?

Uno de los conceptos fundamentales de Michel Foucault es el de "Poder Pastroral".

De algún modo sospecho que, debido a sus intensivas lecturas de Heidegger, proviene de la famosa fórmula que Heidegger elabora en su "Carta sobre el humanismo", en la que dice "El lenguaje es la morada del ser y el hombre su pastor". Aquí aparece la idea del hombre y del pastor.

 

Lo que va a hacer Foucault es decir que "El Poder es el pastor del hombre".

 

¿Esto qué significa? ¿Qué hace un pastor? Un pastor guía su manada. En consecuencia, lo que hace el pastor es ser el dueño de la manada y guiar la manada. O sea, lo que va a hacer el Poder Pastoral es justamente eso.

 

¿Por qué lo llama Poder Pastoral? Porque la Iglesia, el poder de la Iglesia Catlólica, ese poder instituido, poderoso, que la Iglesia en tanto institución levanta luego de la muerte de Cristo y de los apóstoles; la Iglesia pasa a transformarse en un Estado. En un Estado- Institución.

 

Y ahí, lo que la Iglesia requiere, de los pecadores (somos todos pecadores) es que los pecadores, para saldar, para limpiar sus pecados, se los confiesen al "Cura". Entonces esto es lo que se llama "La Confesión".

 

Entonces, el pecador va al confesionario y le confiesa al cura todos sus pecados. ¿Qué es lo que aparece aquí? Aparece un Poder que el cura tiene sobre el pecador. Porque el cura conoce los pecados del pecador. Y el pecador no conoce los pecados del cura. Porque esa no es la relación. La relación es que el cura es el Poder eclesiástico, el Poder pastoral. Y ese Poder pastoral controla a los hombres a través del temor a Dios y de la Confesión.

 

¿Por qué se produce la Confesión? La confesión se produce porque le temo a Dios. Y si le temo a Dios, temo que Dios me castigue por mis pecados. Y si Dios me castiga por mis pecados, debo confesar estos pecados. Y para confesar estos pecados, tengo que ir al confesionario. Entonces ahí, instauro al cura -que oye mis pecados- como aquel que tiene poder sobre mí. Esto es el Poder Pastoral.

 

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Ahora, lo que va a decir Foucault es que este poder pastoral, que se extiende a lo largo de toda la Edad Media y que es el Poder controlador de la Iglesia sobre los hombres se va a prolongar en el Estado moderno. El Estado moderno es el que comienza a ejercer ahora, el poder pastoral.

 

Podemos preguntarnos: ¿Cómo, si el Estado moderno no tiene "Curas", no tiene sacerdotes, no hay confesión?

 

No es así, va a decir Foucault.

 

Usted cuando va al médico, le confiesa todo al médico. El médico le puede preguntar lo que quiera, y usted va a tener la tendencia de contestarle todo - salvo que le haga una pregunta disparatada o terriblemente íntima, que a usted lo avergüence- pero, va al médico a confesarse. A confesar sus, digamos, problemas físicos, de salud.

 

Pero ahí ya hay una relación de desigualdad. La relación Medicina-Paciente es una relación que instaura al médico por encima del paciente.

 

La relación Psiquiatra-Loco, hace del loco un dependiente del psiquiátra. El psiquiátra arroga para sí el poder de la razón. "Yo tengo la razón. Vos estás loco. Yo te voy a curar".

 

Lo cual para Foucault es: "Yo te voy a controlar. Yo te voy a dominar".

 

Es otra forma del poder pastoral. O sea, va a decir Foucault : lo mismo la Policía que arresta a un delicuente le está diciendo: "Yo soy la ley. Vos sos el que ha violado la ley". O sea, "Yo tengo más poder que vos" y "Contame por qué violaste la ley".

 

Entonces, hay toda una serie de Instituciónes, dice Foucault... Ni hablar de la Escuela!, ni hablar de la Escuela!. La Maestra ¿Qué le dice a los alumnos?. "Esta es la Verdad". "Les voy a enseñar la Verdad". Y ¿Qué les enseña?. La Verdad que está en los libros de enseñanza.

 

Y los libros de enseñanza ¿Qué dicen?. Dicen la Verdad del Poder. La verdad que ha dicho el Poder a lo largo de los tiempos. Si analizamos nuestros libros de enseñanza, vamos a ver que dicen lo mismo , no sé, desde hace cien años, por lo menos. Y ese es un poder pastoral.

 

El Maestro es el pastor de sus alumnos. Y el pastor de esos alumnos le transmite a esos alumnos, la ideología del poder, en la educación.

 

Y si esto, si esto intenta ser transgredido... Esto sí que es llamado "subversión Ideológica", porque la versión de la Historia es una sola, y es la que dice el maestro en la clase. Y esa visión es la visión del poder. Y ese poder es el poder pastoral.


2. ¿Cómo entiende Foucault la Historia?

 

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¿Qué visión de la Historia tiene Michel Foucaul? Acá si que entramos en una cuestión realmente profunda, densa. Michel Foucault es un historiador, un analista del devenir histórico, (que para él no va a existir). La idea del devenir histórico como una cosa lineal, que se va desarrollando, no existe. No existe. Lo que existe para Foucault es una discontinuidad en la Historia. La Historia no es un continuum, sino es una discontinuidad.

¿A quién se está oponiendo? Se está oponiendo al historicismo de Hegel. Nosotros en estos encuentros hemos analizado la visión de la Historia en Hegel. Una visión de la Historia que consistía en decir que la Historia tenía un desarrollo dialéctico interno y necesario. Ese desarrollo dialéctico era el que, el "Sujeto Absoluto" iba tomando, a través de ese desarrollo, "conciencia de sí", hasta llegar a la "auto-conciencia total", que ocurría en la Filosofía de Hegel. Esa toma de la consciencia de sí, del "sujeto absoluto", tiene una continuidad sustancial.

 

Esto lo va a decir muy bien el filósofo Louis Althusser , que va a caracterizar la concepción filosófica de Hegel como la de una continuidad sustancial. ¿Cuál es esta sustancia que constantemente avanza contradictoriamente, dialécticamente en Hegel? Bueno, es la sustancia que constituye la Historia. Y la Historia, es la Historia del Sujeto Absoluto.

Marx que toma el concepto muy acríticamente la dialéctica hegeliana -aunque se diga que la pone de cabeza-abajo-. No es así. Marx hace, con perdón de los marxistas, una Metafísica de la Historia. Estos, son para mí, los costados más endebles de Marx. Y justamente, son aquellos en los cuales la Academia soviética insistió más en desarrollar. Lo que hace Marx es decir que: La Historia es dialéctica. Es decir, que la historia tiene una linealidad que no se detiene. Y que esta linealidad es dialéctica.

 

Es decir, que hay una afirmación, una negación de esa afirmación, una negación de la negación y una nueva afirmación que contiene a los contrarios anteriores.

 

Por eso, la Dialéctica le permite decir a Marx que, de la mutación que hace la burguesía de el feudalismo, surge el proletariado. O sea, del triunfo de la burguesía surge el proletariado.

 

Y que el proletariado,violentamente -va a decir Marx- va a aniquilar a la burguesía y va a establecer, finalmente, una sociedad sin clases, donde habrá una gran plenitud, donde el lobo dormirá junto al cordero... y habrá una gran libertad, no habrá clases, no habrá la explotación del hombre sobre el hombre...

 

Y como vemos, todo esto se hizo trizas, trizas. Ni el proletariado enterró a la burguesía, más bien parece al contrario, que la burquesía hubiera enterrado al proletariado, y que no vemos un horizonte de plenitud en el cual, digamos, el lobo duerma junto al cordero y seamos todos libres, sino que vemos un horizonte apocalíptico, prácticamente.

 

Pero lo fundamental es que se trata de una Metafísica de la Historia. Porque es un ordenamiento de los hechos históricos considerando que, internamente en los hechos históricos se va desarrollando una necesidad. En Marx, la necesidad de que el proletariado derrote a la burguesía e instaure una sociedad sin clases.

 

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Foucault, entonces, muy inteligentemente, y esto es un gran aporte de Foucault, aunque lo había hecho Sartre, ¡ojo!, hay que leer la "Crítica de la Razón Dialéctica", Sartre ya había dado una concepción de la Dialéctica que no tenía como pre-supuesto la linealidad interna necesaria. Lo que vamos a llamar de aquí en adelante el "decurso histórico". Pero es Foucault el que efectivamente cuestiona esto con mayor eficacia.

Entonces, Foucault dice que todas esas son Metafísicas de la Historia. Que la Historia no tiene un devenir necesario ni lineal. Que no tiene un decurso necesario lineal, sino que la Historia es una discontinuidad permanente. Es una discontinuidad permanente.

 

Y esto le permite decir que él no hace una Metafísica de la Historia, porque él se basa en Nietzsche. Y Nietzsche tiene un texto, que lo pueden leer, porque es un enorme placer leerlo, que se llama "La segunda consideración intempestiva". Que se consigue fácilmente en Ediciones Zorzal -esto no es un chivo, esto es algo necesario que yo tengo que decir para que usted consiga ese libro- es un pequeño librito, barato.

 

Y se lee la "Segunda consideración intempestiva" de Nietzsche, donde Nietzsche genialmente dice:

 

"¿Pero, qué es esto? ¿Qué es esto de una Historia que es lineal, racional, que marcha alegremente hacia el futuro en medio de contradicciones, pero siempre linealmente? Esto -dice- es un Dinosaurio, no es la Historia. Esto es materia bastarda para los historiadores idiotas".

 

Más o menos, es lo que dice Nietzsche.


3. La Historia, ¿Un campo de batalla?

 

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La concepción Foucaultiana de la Historia está expresada en una famosa conferencia que dio Foucault acerca de Nietzsche y la Genealogía.

Ya Hegel, en el Prefacio de la "Fenomenología del Espíritu", un texto monumental de la Filosofía, que nosotros analizamos en otros encuentros, es de 1807, tiene una fórmula que dice:

 

"La Verdad, la Verdad es el delirio báquico en el que cada miembro se entrega a la embriaguez".

Qué concepción tan, digamos, dionisíaca de la Verdad. Es decir, la verdad no es una cosa fija: "Esa es la Verdad". No. Aquí no hay cosas fijas. Porque en la Edad Media, digamos, cuando el hombre era esclavo de la divinidad, efectivamente, al hombre el estamento sacerdotal le decía "Esta es la verdad". Le decía a Galileo: "No, Señor Galileo. Esta es la Verdad: El sol gira alrededor de la Tierra". "¡No!", decía Galileo. "No, no es así". "Bueno, mire, una palabra más y lo quemamos como a Giordano Bruno". "Ah, tienen razón", decía Galileo.

Entonces, esta concepción verticalista de la Verdad, es poner la Verdad como lo Uno.

Pero lo que hace Foucault es decir, basándose... No, no se basa. Quizás indudablemente la conocía a la frase de Hegel. La frase, "La verdad es el delirio báquico en el que cada miembro se entrega a la embriaguez", quiere decir que la Verdad no es lo Uno, sino que la Verdad es lo Múltiple.

 

La Verdad es el choque de las distintas Verdades.

 

La Verdad es guerra.

 

El Conocimiento es guerra, va a decir Foucault.

 

Porque la Estructura Foucaultiana es una estructura estratégica, en la cual no hay Sujeto. Hay luchas. A ver si esto está claro, ¿Eh?. Ojo, es muy importante. No hay Sujeto. Hay luchas. Hay colisiones. Hay odio. Hay enfrentamientos. Enfrentamientos de distintas Verdades sobre los hechos históricos. En consecuencia, hay muchos hechos históricos. No hay una linea interna racional de la Historia.

Es lo que habíamos visto, también, con Walter Benjamin, y las "Tésis sobre Filosofía de la Historia", cuando el "Angelus Novus" se da vuelta y mira al pasado... Y Benjamin dice:

 

"Cuando el Angelus Novus, el ángel de la historia, mira al pasado no ve una cadena de hechos racionales, dialécticamente encadenados. Ve un paisaje de ruinas".

 

Y esto es lo que está diciendo Foucault:

 

"Yo veo -sino un paisaje de ruinas- un paisaje de luchas".

 

Un paisaje de luchas de conocimientos. De odio, entre aquellos que poseen los distintos conocimientos. De fuerza, por imponer yo mi conocimiento al conocimiento del otro.

 

Entonces, en este campo de batalla por el dominio de la Verdad, lo que hace Foucault es seguir analizando el Poder. El Poder es el que consigue, consigue vencer en esta lucha de las distintas interpretaciones de la realidad.

 

Hay una enorme multiplicidad. Eso es la Historia para Foucault, una enorme multiplicidad de agentes de la Historia, de factores de poder de la Historia, de elementos estratégicos de la Historia que colisionan entre sí. Y la lucha es por establecer cada uno de ellos su Verdad como La Verdad. Ahí es donde el Poder triunfa.

Entonces, esta concepción de la Historia es una concepción un tanto caótica de la Historia. Incluso Foucault, quiso ser aceptado en la Academia de la Historia en Francia, y no lo aceptaron porque dijeron: "Y bueno, nosotros tenemos muchos reparos con su Epistemología".

Y claro. Los Historiadores, ¿Qué es lo que quieren los Historiadores? Quieren hacer la Historia Contemporánea, ¿no? Y bueno: La Revolución Francesa, después las Revoluciones en Fancia, el surgimiento de la Industria en Inglaterra, la Comuna de París, Napoleón el pequeño, el surgimiento de la Unidad Alemana, de la Unidad Italiana... bueno, así... guerra del 14, etc., etc.

 

¿Qué hay ahí? El historiador triunfa. Porque tiene una linealidad para explicar.

 

No, dice Foucault.

 

La Historia no es así.

 

La Historia no hay que explicarla a través de esos grandes hechos protagónicos de la historia, sino que la Historia está en las pequeñas luchas también, que son en última instancia, las que van a definir ese transcurso de la Historia. Que nunca es lineal. Siempre es una avance, un retroceso, una lateralización, otra lateralización. Es un complejo de enormes multiplicidades, que cuesta mucho entender.

Ahora, la pregunta es:

 

¿Cómo actúo yo políticamente en medio de una multiplicidad de hechos que no puedo entender?

 

Porque para actuar políticamente sobre la realidad, alguna síntesis tengo que poder hacer. Si no, yo también me vuelvo loco, entro en el dionisismo y me emborracho y no puedo actuar sobre la realidad.

O sea, vamos a ver qué nos propone Foucault para actuar sobre la realidad y contra el Poder.


4. ¿Es inexplicable el hombre que se rebela?

 

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Foucault, anticipa muchísimo a los Posmodernos en esta idea de la enorme fragmentación de la Historia. Y los anticipa porque les da letra. Es veinte mil veces más pensador Foucault, que todos los Posmodernos juntos.

Entonces, Foucault inventa esto, que toma de Nietzsche, de la multiplicidad de hechos de la Historia.

Pero, lo que uno le cuestiona es: 

 

para la praxis política, para la acción política, para la posible rebelión contra ese Poder, nosotros no podemos hundirnos en el vértigo multiplicador de la Historia, sino que tenemos que poder, por lo menos, unir A con B, y después relacionar B con C. Y bueno... Y actuar en consecuencia, digamos. Realizar ciertas síntesis que nos permitan actuar sobre esa realidad.

Foucault va a llegar muy, muy tarde a conceder la posibilidad de la rebelión contra el Poder. Su fórmula: "Donde hay poder, hay resistencia al poder", recién va a comenzar a ser respondida a fines de los años 70, en el Collège de France. Y el concepto más interesante que va a elaborar es el de "Contra-conducta". Es decir, que a las conductas del Poder hay Contra-conductas de los sometidos al Poder.

 

No es mucho. Pero le pasó algo a él. Y esto es, tal vez, muy conmovedor. El diario "L'Osservatore Romano" lo envía a Foucault a Irán, para que haga una serie de notas sobre la rebelión del pueblo Iraní para sacarlo al Sha y traerlo al Ayatollah Jomeini.

 

En ese momento Foucault no sabía quién era el Ayatollah Jomeini, es decir, no sabía que iba a ser un carnicero. Era lo que pedían las masas. Y el Sha era un aliado del Occidente, capitalista burgués, que esas masas querían echar. Entonces, llega ahí, Michel Foucault y ve a las masas iraníes marchar contra los soldados armados del Sha, con las manos vacías. Entonces, escribe una nota excepcional que se llama "La rebelión de las manos vacías". Y se pregunta: ¿Qué es lo que hace que un hombre se rebele?. El hombre que se rebela, es inexplicable -va a decir Foucault-. El hombre que se rebela es inexplicable.

Entonces, uno le diría:

 

"Querido Michel Foucault, el hombre es inexplicable, el hombre que se rebela es inexplicable para usted, porque usted lo hizo inexplicable. Porque usted, al quitarle la subjetividad, al transformar la Historia en un caos, vuelve imposible la asunción de un sujeto de sí mismo, su furia y su unión con otros compañeros, en este caso las masas iraníes, y la rebelión contra el Poder".

En Marx siempre fue posible la rebelión. El sujeto en Marx es la Comuna de París. La Comuna de París que se alza en armas contra el poder del ministro Thiers y contra el poder Prusiano de Bismarck. La Comuna en París es el sujeto en acción. ¿Cómo, si no, se rebeló la Comuna de París? ¿Y cómo sino, se rebelan las masas iraníes? Quiere decir que algo han podido superar de ese condicionamiento terrible del Poder. Es decir, en algún momento dijeron: "No, no. Queremos otra cosa. Y vamos a las calles. Y arriesgamos nuestra vida contra los fusiles del Poder".

Entonces, Foucault se pregunta, algo que Sartre había respondido. Sartre siempre dijo:

 

"El hombre, el hombre va a ser libre siempre, aún en el último socavón, en el último abismo de su enajenación hay un resto de libertad, que siempre le va a permitir rebelarse".

 

Esa es la Filosofía Política de Sartre, esencial. El hombre es siempre, siempre libertad. Aún cuando sea este poquitito de libertad, de esa libertad puede surgir la rebelión. Y en Marx, el hombre debe rebelarse.

En Foucault, esta rebelión de las masas iraníes le provocan la visión, efectivamente, de unas masas que se están sublevando. Entonces, dice: "El hombre que se rebela es inexplicable".

Bueno. A ver, digamos, puede ser. Para mí no puede ser. Pensémoslo del lado de Foucault, brevemente.

Tomemos, el hombre está condicionado por el lugar en que nace, por el inconsciente, por el lenguaje, por la semiología, por la lingüística, por, digamos, Ferdinand de Saussure, por la Antropología de Lévi Strauss, por Lacan!, por Lacan, por el lenguaje lacaniano, que núnca termina por encontrar el sujeto....

 

El hombre está condicionado por todo eso y quizás, quizás por todo eso, una rebelión resulte inexplicable.

 

Bueno. Si es así, nosotros vamos a tener que ser inexplicables. Porque si nos volvemos explicables, tan explicables, nos vamos a volver pasivos. Vamos a ser una cosa de estudio de las distintas disciplinas del saber humano, como bien lo ha dicho Foucault. Para no ser eso, necesitamos confiar que siempre, siempre existe la posibilidad de la rebelión, aunque sea inexplicable. Aunque sea inexplicable hay que tornarla explicable con la acción de esa rebelión, que es lo que vio Foucault en las masas iraníes con las manos vacías enfrentando los fusiles del ejercito del Sha. Esto que le pasó a Foucault fue muy positivo para él.

Y murió, murió, pobrecito, murió de Sida, a comienzos de los años 80, cuando justamente comenzaba a desarrollar, a desarrollar brillantemente, como siempre, a través de estudios sobre la sexualidad, estos temas de la resistencia al poder.



Honra a Michel Foucault, del modo que sea.

 

Margen Zero.

Por Ricardo Beyer - Publicado en: Filosofía. - Comunidad: Biopolítica, peronismo y rocanrol.
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